ALBERTO DURERO
Pintor precoz y grabador de excepción. Durero (1471-1528) fue una figura dominante del Renacimiento alemán. Su obra universal, que ya en vida fue reconocida y admirada en toda Europa, impuso la impronta del artista moderno, uniendo la reflexión teórica con la transición decisiva entre la practica medieval y el realismo renacentista.
Hijo de un orfebre, Durero muy pronto rompió con lo que hasta entonces era la práctica del grabado. Realizo numerosos viajes, primero a Flandes, en 1490 y luego a Italia, en 1495 y entre 1505 y 1507. Estos desplazamientos le permitieron enriquecer su repertorio y revelaron su capacidad de integrar nuevas formas y su interés por los paisajes y colores de Italia.
La búsqueda de una síntesis entre el arte del Norte y el del Sur
Durante su estadía en Flandes, Durero, tuvo ocasión de conocer a Lucas de Lyden, a Joachim Patinir (o Patenier) y a Martin Schongauer. Ello le permitió profundizar su gusto por el detalle, la miniatura y la rigurosidad en la representación del espacio, que mezclaba el efecto de masa con la caracterización acabada de cada elemento. Durante sus viajes a Italia, se apasiono por el trabajo de los grandes maestros, especialmente del Giovanni Bellini y Andrea Mantengna, y también tomo lecciones de anatomía con León Battista Alberti. Los conocimientos adquiridos en Venecia le permitieron matizar la paleta de sus obras, inclinándose por los camafeos y los colores degradados antes que por la policromía irregular del gótico internacional. Su obra alcanzo la síntesis entre el sistema naturalista de la representación Italiana y el meticuloso lenguaje plástico del Norte de Europa.
Una reflexión teórica sobre la pintura
Durero comprendió rápidamente la necesidad de adquirir un conocimiento racional de la producción artística. Esta voluntad de teorizar se debió probablemente a su compromiso con la reforma luterana. En su diario, tan como un cronista, rendía cuenta de sus hechos y de sus gestos. Durante su estadía en Basilea se integro al grupo humanista de la ciudad y se relaciono con pensadores como Johannes Amerbach y editores como Antón Koberger. Al final de su vida publico numerosos tratados, siempre acompañados por grabados , en los que intento sistematizar sus observaciones. Su introducción sobre la manera de medir (1525) y su tratado sobre las fortificaciones (1527) sentaron las bases de una nueva forma de construir el espacio en perspectiva utilizando proyecciones geométricas. Pero fue sobre todo su tratado sobre las proporciones del cuerpo humano (1528) el que alcanzo el mayor éxito y fue traducido y reeditado muchas veces. Basados en una visión matemática del mundo que conforma una serie de cánones, las tablas cifradas y los grabados explicativos de esta obra codificaron las proporciones del cuerpo humano según edad, corpulencia y sexo. De esta forma Durero estableció como punto central de su trabajo la exactitud en la representación de la anatomía.
Análisis de pinturas
Eva 1507 Óleo sobre tabla 67cm x 49cm Museo del Prado, Madrid, España
Esta tabla se complementa con la de Adán y fue adquirida por la Reina María Cristina de Suecia para el rey Felipe IV. Con la figura de Adán y Eva, Durero, experimenta una nueva concepción formal del cuerpo humano. En ellas, por primera vez, el pintor, que entonces había regresado de su segundo viaje, intenta representar la perfección del cuerpo humano en versión femenina y masculina, pero con proporciones diferentes a las clásicas, remplazando las ocho cabezas de alto acostumbradas, por nueve. El resultado son figuras más esbeltas, aunque algo inestable. También es cierto que al buscar esa belleza ideal cae el pintor en un acusado goticismo. Sin embargo, no debe tomarse esto como un paso atrás, más bien al contrario.
Existe una cierta similitud entre esos cuerpos contorneados, algo inestables y las vírgenes serpentinazas de los manieristas. De hecho, el manierismo, retomó ciertos cánones góticos de belleza que aplicó al esqueleto del clasicismo. Por ello, Pontormo, Beccafumi, Bronzino y Parmiggianino, tuvieron que regresar a las fuentes del norte de Europa.
Autorretrato con guantes 1498 Óleo sobre tabla 52cm x 41cm Museo del Prado, Madrid, España
En su libro Vida y Arte de Durero, el historiador y catedrático Erwin Panofsky, afirma que este es el primer autorretrato independiente de la historia, por el simple hecho de que ha sido realizado sin ningún propósito ulterior. En él Durero, aparece con una expresión y una postura corporal elegante. Quien se presenta ante el espectador es un hombre que se valora a sí mismo como creador y artista y que busca en el público la aceptación de este hecho. Es el artista del Renacimiento que ya estampa su nombre en cada una de sus obras. El mismo es una de ellas. No se debe olvidar que en este óleo, Durero cuenta veintiséis años y ya conoce las mieles del éxito, pero por sobre todo las cosas, sabe que es uno de los mejores y que pasará a la historia. El fondo del retrato es una arquitectura imponente, en diferentes tonos grises, con una ventana que apenas enseña el paisaje exterior. El vestido del artista en blanco y negro resalta especialmente sobre el gris neutro del fondo. La obra fue adquirida por Felipe IV de la colección de Carlos I de Inglaterra.
viernes, julio 03, 2009
DURERO SIGLO XVI
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ALLEGRA KIDS
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11:02 p. m.
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