viernes, julio 03, 2009

GOYA SIGLO XIX

Francisco de Goya

Entre la ilustración y el romanticismo, la obra de Goya inicio una era de modernismo en la cual la pintura conquisto su autonomía.

Pintor de la corte
En 1786 Goya se transformó en el retratista de moda de la alta sociedad madrileña, de la que adopto sus ideas liberales e ilustradas. En paralelo y durante cerca de 20 años (1774-1792) produjo unas sesenta obras, destinadas a la manufactura real de tapices de Santa Bárbara, en la que aparecían escenas campestres y diversiones populares. Esta pintura costumbrista que recordaba las fiestas galantes le permitió realizar una investigación pictórica sobre el color, la luz y la atmósfera que contrastan con el academicismo de sus retratos de corte exhibían, en contra de las prescripciones del neoclasicismo, una pincelada que asumía su materialidad.

La locura del mundo
En la década de 1970, el estilo del pintor se modificó radicalmente. Marcado por la expulsión de sus antiguos protectores por el nuevo régimen y atacado por la sordera en 1972, se dedico, especialmente en su serie de grabados llamados caprichos, a realizar una sátira violenta de un mundo sobre el que veía extenderse progresivamente la noche, la locura y la muerte.
Este terror, en el cual el filósofo británico Edmund Burque situaba, desde 1757, el sentimiento de lo sublime, fue también fruto del entusiasmo europeo por el tema iniciado por los relatos de Edgard Young( Las noches 1747) y de Horacio Walpole( El castillo de Obrante, 1764) y que se prolongo con los cuentos de E.T.A. Hoffman, la novela gótica inglesa y los relatos fantásticos de los románticos franceses.
La serie de los desastres de la guerra, pintura de los honores de la campaña napoleónica (1808-1813), unía a la inspiración macabra y de pesadilla del romanticismo negro el sentimiento personal, reforzado por la enfermedad del artista, frente a la ferocidad absurda de un mundo que ya no era el de la ilustración.

Sólo la pintura
Recluido en el silencio de su casa, la quinta del sordo entre 1820 y 1823, Goya creo un ciclo de frescos conocidos como las pinturas negras un universo de grutescos y acuarteles dominado por la figura de saturno devorando a uno de sus hijos. Estas obras auguraban una expresión pictórica nueva que, según el anhelo de los filósofos románticos alemanes, mostraría un arte liberado de la moral y de la imitación. Venerado Gautier gran admirador de los aquelarres en sus años romanticos y por Baudelaire, que consideraba que en sus pinturas no se distinguía lo real de lo fantástico, Delacroix reconoció en Goya un modelo de inspiración.

Algunas fechas
1746 Nace Francisco de Goya y Lucientes en una pequeña aldea aragonesa
1775 Pintura de los cartones para la Manufactura real de las tapicerías
1780 Es recibido en la academia de San Fernando
1786 Es nombrado pintor del rey Carlos III
1789 Es nombrado pintor de la cámara de Carlos IV y se convierte en el retratista de moda de la corte
1792 Goya se enferma y queda sordo
1793-1799 Serie de los Caprichos
1799 Es nombrado primer pintor del rey
1810 Serie de los desastres de la guerra
1814 Fusilamiento del tres de Mayo de 1808
1816 Serie de la tauromaquia
1819 Cae de nuevo gravemente enfermo
1820-1822 Decoración de los frescos de “La Quinta del sordos”
1823 Fernando VII recobra el poder real. Goya se exilia en Francia. Nuevas Tauromaquias.
1828 Muere en Burdeos

Pinturas para analizar

La Vendimia
1786-1789
Diseño de tapicería
275cm x 200 cm
Museo del Prado,
Madrid, España


La Vendimia es uno de los 63 cartones pintados por Goya entre 1775 y1779, mientras trabajó para manufacturas Reales, bajo las ordenes de su cuñado Francisco Bayeu. Esta es la primera producción importante del pintor y el trabajo no era en absoluto sencillo ya que Goya debía confeccionar bastidores coloridos de tamaños exagerados que servirían de modelo para aplicar en tela de tapicería. Por ello las dimensiones exageradas de las pinturas. La vendimia tiene 2.75 m de alto por dos de largo, es una pintura calida donde se puede observar una representación burlona, apacible, propia de la vida campesina. En los personajes se observa traslapo justamente porque en la pintura se diferencian dos escenas en diferentes planos. Es decir en un primer plano se desarrolla la escena de los cuatros personajes donde se notan detalles de sus rostros y vestimentas, hay un gran predominio de la línea curva y entrelazo de formas. En un segundo plano se puede vislumbrar a dos campesinos realizando trabajos de recolección, estas figuras no tienen tantos detalles como los anteriores. Si continuamos el recorrido de la pintura notaremos como poco a poco los detalles se van perdiendo hasta esfumarse en el paisaje.
El clima de la pintura es alegre y no recuerda los trazos sombríos y dramáticos que caracterizan la obra más conocida de Goya.
La pintura prueba además su versatilidad y dominio de las técnicas de su oficio, presentes aun en estos trabajos por encargos.


La maja desnuda
1803-1806
Óleo sobre tela
97 cm x 190
Museo del Prado
Madrid, España


Este desnudo de la Duquesa de Alba constituyo uno de los mayores escándalos de la época en la corte española. Incluso años después, en 1814, Goya debió explicar al Santo Oficio por qué había osado realizar tan obsceno e inmoral retrato.
Los nobles y religiosos no habían pasado por alto la insinuación de la mirada de la modelo, que en su inmovilidad resulta provocadora.
El erotismo se desprende de la luz, de la posición de los brazos, de la atmósfera íntima que la mirada femenina de algún modo hace perturbadora. Esta imagen es un claro ejemplo de figura fondo, un cuerpo claro que ocupa gran espacio en la pintura, el cuer po de la mujer se encuentra iluminado, todo lo contrarío se observa en el fondo con pocos detalles y oscuro. Hay un gran predominio de la línea curva que acentúa más el volumen de las formas.
Al realizar un segunda mirada más detenida a la mujer se observa que hay escorzo en una de sus rodillas, esta exageración de la misma provoca una lectura en partes del cuerpo, que comienza por las rodillas y continua hasta llegar a la cabeza. La leve flexión en sus piernas hace más notable el punto de apoyo del cuerpo.
Goya intimida al descubrir acaso la naturaleza de la feminidad. La mujer yacente no muestra los rasgos habituales atribuidos a su sexo. No se advierte fragilidad ni sometimiento alguno, sólo el reposo de quien se basta a si mismo.
La duquesa tenía unos 34 años. Era una mujer independiente e impulsiva, probablemente vivió una relación muy personal y pro















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