viernes, julio 03, 2009

TURNER SIGLO XIX

Joseph Mallord William Turner nació en Covent Garden, Londres el 23 de abril de 1775 (dato discutido) y murió el 19 de diciembre de 1851. Es considerado un artista romántico del paisaje inglés, cuyo estilo condujo a la fundación del Impresionismo.

Vida y carrera
Turner entró en la Royal Academy of Art con tan sólo 14 años. Al principio, mostró un entusiasta interés por la arquitectura, pero su actividad pictórica fue estimulada por el arquitecto Thomas Hardwick (junior). Sir Joshua Reynolds, presidente de la Real Academia en aquel tiempo, admitió a Turner abocándolo definitivamente al mundo del arte. En 1790, tras solo un año de estudio, una acuarela suya fue aceptada para la exposición veraniega de la Real Academia de aquel año. Su primer óleo, Fisherman at Sea, fue exhibido en 1796. Durante el resto de su vida, expuso regularmente en la Academia.
En su juventud aprendió las técnicas de la acuarela en compañía del pintor Thomas Girtin, con quien coloreó varias láminas para ilustrar libros de viaje.
Es comúnmente conocido como el pintor de la luz, renombrado no sólo por sus óleos sino también como acuarelista, pues se le considera uno de los fundadores de la pintura paisajística inglesa a acuarela.
Uno de sus cuadros más famosos es El temerario remolcado a dique seco, pintado en 1839, depositado en el National Gallery de Londres.
Turner viajó alrededor de Europa, iniciando su travesía en Francia y Suiza en 1802, estudiando en el Louvre de París, en el mismo año. También visitó Venecia. Durante una visita a Lyme Regis, en Dorset, Inglaterra, pintó una escena de tormenta, ahora en el museo de Cincinnati, Ohio.
Conforme envejecía, Turner se volvió más excéntrico. Tuvo pocos amigos, excepto su padre, que convivió con el treinta años, asistiéndole eventualmente en su estudio. Su padre murió en 1829, lo cual le produjo una honda depresión.
Murió en su casa en Cheyne Walk, en Chelsea, Londres, el 19 de diciembre de 1851. Según sus deseos, fue enterrado en la catedral de S. Pablo (St Paul's Cathedral), donde descansa al lado de Sir Joshua Reynolds. Su última exhibición en la Real Academia fue en 1850.

Estilo
El talento de Turner fue reconocido muy pronto, convirtiéndole en un académico a los 23 años. Tal independencia económica le permitió innovar de manera sorprendente. De acuerdo con la Historia ilustrada del Arte, de David Piper, sus últimas pinturas fueron denominadas fantastic puzzles (rompecabezas fantásticos). No obstante, Turner es reconocido como un genio: la crítica inglesa, John Ruskin, describió a Turner como el artista «que más conmovedoramente y acertadamente puede medir el temperamento de la naturaleza»
Turner es un pintor romántico interesado en la filosofía sublime; retrata el asombroso poder de la Naturaleza sobre el Hombre. Fuegos, catástrofes, hundimientos, fenómenos naturales son descritos por el pintor. En sus lienzos, constata que la humanidad no es más que un conjunto de peones de la Naturaleza. Como otros románticos, considera el paisaje natural como un reflejo de su humor. Turner mostró el poder violento del mar, como en el Barco de Esclavos, 1840.
Sus primeros trabajos, como Tintern Abbey (1795) o Venecia (1819), conservan las tradiciones del paisajismo inglés. Sin embargo, en Aníbal atravesando los Alpes (1812), su énfasis en el poder destructor de la naturaleza ya empieza a surgir. Su peculiar estilo de pintura, el cual se caracterizaba por el uso de técnicas exclusivas de la acuarela en la ejecución de sus obras pictóricas al óleo, generaba luminosidad, fluidez y efectos atmosféricos efímeros.
En sus últimos años, empleó cada vez menos óleos, y se centró en la luz pura, en los colores del reflejo. Ejemplos de este estilo tardío son visibles en Lluvia, vapor y velocidad pintado en (1844), donde los objetos son vagamente reconocibles.
Turner, junto con John Constable, fue un estandarte de la pintura inglesa en sus útimos años, y fue popular en Francia también. Los impresionistas estudiaron cuidadosamente sus técnicas, para dilucidar el poder de sus lienzos. En la era del arte moderno, hasta el arte abstracto se ha visto influenciado por él.

ANALISIS DE OBRA

Lluvia, vapor y velocidad 1844 Óleo sobre tela 91 cm x 122 cm Nacional Gallery, Londres


El cuadro surge de un viaje del artista por la campiña inglesa. En los alrededores de Maidenhead, ve a un convoy atravesar un puente. El tren a toda velocidad, las chispas de la locomotora, la lluvia que caía, lo precario de lo que parece permanentemente, en fin conformó una imagen que quedó grabada en su imaginación. Lo esencial de la tela es la abstracción de los diferentes elementos para componer una secuencia a medio camino entre el realismo y la irrealidad. Al exponer la obra, en algún sentido también un reflejo de la industrialización y poderío británico de la época victoriana, no faltaron quienes se preguntaron qué quiso pintar Turner, negándose o incapaces de encontrar en la atmósfera del cuadro aquello que caracterizaba a su tiempo: la muerte del romanticismo y el paso a una edad colectiva, desigual y cambiante.













Venecia de mañana, después del Baile 1845 Óleo sobre tela 61,6 cm x 92,4 Tate Gallery, Londres

Las relaciones entre experiencia, recuerdo e imaginación son muy complejas en Turner. Sus primeros cuadros venecianos los pintó catorce años después de visitar esa ciudad por primera vez. Es casi un lugar común atribuir a su estancia veneciana su fascinación por la luz y el color en sí mismos, propio de su última y rica época. No es del todo acertado ese juicio. Tan temprano como en 1816 se reclamaba en Turner una excesiva abstracción de la perspectiva. Alguien dijo que sus primeros paisajes eran “retratos de la nada”. Quizá no le interesaba ser fiel a la realidad, sino al aspecto con que la vemos. En 1840 realiza una última visita a la ciudad que amaba y pinta su paisaje. Esta es la obra espléndida de un Turner maduro y en posesión de todas sus facultades. Lo mejor de su legado a la posterioridad. La paradoja es que ninguno de sus trabajos venecianos fue expuesto mientras vivió.


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