viernes, julio 03, 2009

REMBRANDT SIGLO XVII

Rembrand

Fue considerado uno de los más grandes pintores de la historia. Pero así como fue un artista estimado e imitado en el siglo XVIII, y sobre todo en este siglo por su tratamiento del claroscuro y por la fuerza emocional de sus retratos, su audacia formal desconcertó a sus contemporáneos de su gusto burgués.
Contrariamente a la imagen de espinal forjada en el siglo XIX, Rembrandt no fue celebrado ni conocido por todos en vida. En 1681, el critico Andries Pels, al calificarlo de primer hereje de la pintura, subrayo el carácter singular de su personalidad y de su obra.

Una concepción original del claroscuro

Su singularidad se manifestó desde los primeros años en el taller Lastman, pintor de temas historicos de Ámsterdam, los cuadros de este período revelan su conocimiento de la pintura italiana y de las tendencias barrocas de Rubens. Rembrandt muestra en ellos un dominio único del claroscuro, que desarrolla a lo largo de su carrera, al asimilar la lección de los caravaggistas.
Insistió en los modelos aunando campos de luz y de sombra. Los violentos contrastes entre lo claro y lo oscuro hacen que sus composiciones sean dinámicas y comprometen a todos lo protagonistas en la acción dramática.
Este tratamiento de los contrastes lumínicos le permitió expresar la interioridad humana, la intensidad emocionadle un rostro o la introspección profunda de una escena de género. Sus composiciones poderosas y muy variadas en la elección de los motivos, lejos de la minuciosidad analítica holandesa, querían expresar la verdad imperfecta de lo íntimo.

La pintura: materia y estado de ánimo

En Ámsterdam, Rembrandt fundo en 1631 un taller que reunió a pintores de calidad, los que perdurarían como asistentes del mismo. Su clientela estaba compuesta por burgomaestresy notables de la ciudad, por lo que realizo numerosos retratos y pinturas históricas. Con la madurez Rembrandt le asigno una importancia mayor a la economía de medios y rechazo la grandilocuencia, pues confiaba en la fuerza expresiva de la ejecución pictórica. Sus composiciones más que acciones explicitas muestran el movimiento y la violencia por medio de una pincelada visible. También en algunas pinturas se muestra el uso sabio de los accesorios y del vestuario.
Rembrandt fue ante todo un maestro de la materia, después de dibujar varios bocetos sobre una aguada de color pardo, definía la composición y esparcía los colores en capas espesas. Con el pincel construía las formas, hasta llegar a los detalles. Rembrandt se intereso por los detalles, por todos los géneros de la pintura y trabajó con éxito en el grabado, del que renovó el vocabulario y la técnica. Al final de su carrera, a pesar de tener una situación personal y financiera difícil, emprendió audaces investigaciones visuales en las que predominaba las manchas transparentes y los colores fuertemente empastados de radiante luminosidad, lo que le permitió expresar la interioridad física de la pintura.



ANALISIS DE LA OBRA


la ronda nocturna
(1642)
óleo sobre tela
363cm x 437cm
Rijksmuseum, Amsterdam, Holanda

Crucial en la carrera del pintor, este cuadro resume todas las creaciones anteriores y anuncia innovaciones futuras.
El virtuosismo de la obra fascina y espanta por el brillo de los metales,la luminosidad de los trajes, las fisonomias expresivas, los gestos exactos y la luz perfecta. El efecto era aun mayor cuando media casi cuatro metros por cinco metros. Pero en el siglo XVIII la obra fue cortada para adornar una pequeña sala de la cámara Municipal. La escena congela la orden de partida de la compañia comandada por el capitan Frans Banning Cocq. Un instante sin pasado y de futuro desconocido. La única certeza es el dinamismo de los elementos, los colores en contraste y la composición de una fotografía muy anterior a la existencia de la máquina de fotografía. El primer plano es del capitán y su teniente. Otros personajes ganan gesticulación y movimiento en la boca. Apenas dos son femeninas, una de vestido dorado y otra casi oculta. El artista finalizó el cuadro el mismo año de la muerte de su esposa, Saskia van Uylenburgh.

La cena de Emaús
(1648)
óleo sobre tela
68cm x 65cm
Museo del Louvre, Paris, Francia

Son 24 los trabajos dentro del género religioso, casi todos tratando pasajes posteriores a la muerte de cristo. Esta es la obra sobre este tema considerada mejor acabada por el maestro, en la cual los gestos intensos de los discípulos resaltan la importancia del momento y la naturaleza sobrenatural de jesus. La personalidad divina del hijo de Dios se impone sobre sus compañeros y su paz interior es irradiada por todo el ambiente. La oscuridad se funde con la luz formando una penumbra mística, impidiendo que las formas queden nítidas. La arquitectura alta y la luz de un horno de pan exaltan las figuras de alrededor. Igual que en sus otras obras religiosas, esta no consiguió un comprador interesado, ya que en holanda del siglo XVIII, el género biblico había dejado de constituir una categoría importante para la pintura. Las personas que poseían dinero vivían en casas menores, que requerían obras con motivos de animales, paisajes o costumbrista.



















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