PETER PAUL RUBENS
Pintor flamenco nacido en 1577, fue líder de la escuela flamenca del siglo XVII, y considerado como el representante más genuino y completo del estilo barroco. Su influencia fue enorme en la pintura europea, tanto por su amplísima producción como por la difusión de sus diseños mediante grabados.
Fue la gran figura del Barroco en la Europa del Norte. Las fuentes lo recuerdan como un gran humanista, un idealista clarividente, hombre reservado y honesto que despreció la actitud arrogante de los poderosos.
En razón de las creencias religiosas de su padre Jan Rubens, abogado calvinista, pasó su primera infancia en Alemania. En 1589, dos años después de la muerte de su padre, se trasladó con su familia a Amberes donde estudió pintura con tres artistas poco conocidos; uno de ellos, Otto Vaenius (1556-1629), le indujo a realizar el tradicional viaje a Italia, que resultó decisivo para la formación del artista; en Amberes, fue criado y educado en el catolicismo; de hecho, la religión figura de forma prominente en su obra, llegando Rubens a simbolizar por excelencia y en el más alto grado el estilo pictórico del catolicismo.
A lo largo de ocho años (1600-1608) recorrió los principales centros artísticos italianos y copió obras maestras para la colección de su mentor, el duque de Mantua. Durante el período italiano produjo sus primeras obras (La exaltación de la cruz, El bautismo de Cristo), muy influidas todavía por la pintura italiana y alejadas de su estilo de madurez. Lo más relevante de esta época es seguramente la serie de retratos aristocráticos que pintó en Génova.
Viajó a España en 1603, donde fue enviado por el duque de Mantua para llevarle unos presentes a Felipe III y donde realizó algunas obras (Retrato ecuestre del duque de Lerma -adquirido en 1969 por el Museo del Prado para celebrar su sesquicentenario-). En 1608 regresó a Amberes debido a una grave enfermedad de su madre y se estableció definitivamente en esta ciudad, que sólo abandonó más adelante para la ejecución de encargos concretos. Abrió en Amberes una casa-taller en la que, con la colaboración de numerosos ayudantes especializados, ejecutó gran número de obras en respuesta a la multitud de encargos que recibía.
En las realizaciones de los años 1601-1614 (Adoración de los Magos, Anunciación, El descendimiento de la cruz), la personalidad artística de Rubens aparece ya definitivamente formada: grandiosidad y sentido dramático, dinamismo intenso, pasión por el dibujo. Paulatinamente, los intereses del artista se amplían y añade el género mitológico al religioso, así como el paisaje y el género costumbrista. Mitológicas son, de hecho, algunas de sus obras más conocidas, como Las tres Gracias, el Rapto de las hijas de Leucipo o Diana y las ninfas, en las que resulta evidente la inclinación del artista hacia las musculaturas poderosas, las carnes sonrosadas y exuberantes y las tonalidades claras y alegres.
Su Obra
Rubens fue un caso extraordinario en la historia de la pintura, ya que en él se aunaban una inventiva casi ilimitada, el refinamiento del color, una deslumbrante capacidad de trabajo y, no en menor grado, habilidades comerciales y de trato personal. Su sofisticada educación y don de gentes le abrieron las puertas de todas las cortes europeas, lo que le permitió acaparar encargos. Organizó en Amberes un amplio taller, donde con la ayuda de discípulos produjo centenares de pinturas de todos los temas y formatos.
Rubens fue un artista ambicioso, que no se asustaba ante ningún proyecto por grande que fuese (en palabras suyas), pero al mismo tiempo fue de trato accesible y muy atento con sus colegas. Llevó una vida tranquila, si bien llena de lujos, y se aficionó al coleccionismo. En Amberes subsiste la Rubenshuis, la Casa de Rubens, que recientemente exhibió una selección (forzosamente reducida) de los tesoros artísticos que reunió, luego dispersos por museos de todo el mundo.
Gracias a los encargos que le hizo Felipe IV, el Museo del Prado posee la colección más grande del mundo de obras de Rubens, con cerca de 80 pinturas catalogadas. Destacan en España otros ejemplos del artista en el Museo Thyssen-Bornemisza, Academia de San Fernando, MNAC de Barcelona, Palacio de Liria de Madrid
Análisis de pinturas
Las tres gracias 1636-1638 Óleo sobre tela 221cm x 181cm Museo del Prado, Madrid, España
Son en la mitología griega las tres hijas de Zeus, consagradas a la alegría y los festines de Afrodita, la diosa del amor. La figura de la derecha retrata a Helena Fourment, la segunda mujer de Rubens; sus formas opulentas serán muchas veces su modelo del cuerpo femenino. Ella fue, además, la musa inspiradoras de temas mitológicos y religiosos. Este fue uno de los últimos cuadros del artista y nunca quiso desprenderse de la tela que, tras su muerte, adquirió el rey de España, Felipe IV. Durante casi todo el siglo XVIII el cuadro, junto con otros del pintor, estuvo secretamente guardado bajo llave: Carlos III consideraba que era una obra pecaminosa. Lo cierto es que el grupo de tres desnudos entre los árboles está hecho al modo antiguo. Los motivos de la antigüedad son un constante en Rubens, formado en el clasicismo Italiano. La belleza física y la exuberancia y vitalidad de las modelos corresponden al ideal imperante en la época.
Baile campestre 1636-1649 Óleo sobre madera 73cm x 106cm Museo del Prado, Madrid, España
En piezas como ésta encontramos el espíritu festivo y la desbordante y arrolladora sensualidad que delatan a un Rubens flamenco y vital. El estilo decididamente barroco de la pintura la sitúa entre los hitos referenciales insoslayables de una importante tendencia del arte del siglo XVII. Como en otras obras suyas, aquí el movimiento es lo que confiere esa característica tan especial a la obra del pintor. Pocos trabajos de Rubens son estáticos: aún en los retratos lo principal es el dinamismo que expresan. El grupo de bailarines entrega la alegría y la felicidad de vivir: se tocan, se miran, y sugieren un antes y un después de lo que el cuadro representa. La pintura también refleja un período de paz en Rubens, que a la fecha vivía con su familia en el campo: es la naturaleza la que le inspira estos temas, sus paisajes líricos y espontáneos, los tonos claros, lo jocundo sobre el tema.
viernes, julio 03, 2009
RUBENS SIGLO XVII
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ALLEGRA KIDS
a la/s
11:00 p. m.
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